Introducción
Desde que nacemos, cada uno de nosotros forma parte de una familia (o más bien una red familiar) que comparte una conciencia común. Una especie de “alma familiar” que une a los miembros de la familia, velando por los derechos de todos, aunque sus miembros no sean conscientes de ello.
Cuando algún miembro de la familia tuvo una suerte especialmente trágica, o fue olvidado, excluido o menospreciado, en generaciones posteriores se desarrollan identificaciones e implicaciones sistémicas.
Esto quiere decir que un miembro posterior de la familia cargará "inconscientemente" con la obligación de “recordar” a aquellos que fueron apartados de la mente y del corazón de la familia (expulsados, despreciados,... o simplemente olvidados), o sufrieron una suerte especialmente difícil y no han sido reconocidos y honrada su memoria.
El miembro “olvidado” deja un "espacio vacío" que es percibido por el resto de los miembros (aunque se trate de una abuela que nunca han conocido), como "me falta algo - nos falta algo", y algún miembro posterior se sentirá movido a "llenar" ese espacio vacío, identificándose inconscientemente con el "excluido" y repitiendo impulsivamente su suerte.
Otra forma de verlo sería que la presencia energética de ese "ser olvidado" permanece en la familia, como si fuera un fantasma, afectando trágicamente el destino de próximas generaciones, hasta que es reconocido e integrado en la "memoria familiar".
La conciencia familiar
La conciencia familiar se manifiesta como una sensación de bienestar o malestar que se respira en el ambiente familiar. Aunque sus miembros apenas pueden percibir sus raíces, su origen se puede vislumbrar en la “historia oculta” de la familia.
Desde la perspectiva Primal, esta ocultación no tendría tanta importancia si no fuera por la negación de los sentimientos que acompañan la ocultación del suceso. Es decir, desde la perspectiva Primal lo que realmente pesa en la conciencia es la negación de los sentimientos, lo cual bloquea la energía y filtra el fluir del afecto. La culpa y el dolor tienen sin duda un gran peso en esta negación, pero en otras circunstancias la verguenza puede tener una importancia decisiva. Así, una madre soltera puede decidir deshacerse de su bebé si la presión social de la época que le toca vivir es excesiva.
Las Constelaciones Familiares desvelan las dinámicas ocultas en el sistema familiar, ayudan a enfocar la situación, y permiten resolver relaciones conflictivas y otras implicaciones sistémicas.
Para el individuo es un proceso inconsciente. La conciencia individual no es consciente de esas fuerzas, pero su impulso crea dinámicas que desbordan y modelan magistralmente los comportamientos de los miembros del sistema familiar.
Los talleres de Constelaciones realizan con una eficacia sorprendente el trabajo de comprender y armonizar los desequilibrios energéticos, emocionales y estructurales que sufren las familias (y los sistemas en general), identificando rápidamente los asuntos ocultos que generan conflictos.
Desvelar el origen de las fuerzas que gobiernan la realidad del sistema familiar no solo fortalece las relaciones dentro de la familia sino que también trae paz y tranquilidad a sus miembros.
... Continúa
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